Protege la calidad del cielo nocturno de tu municipio

Protege la calidad del cielo nocturno de tu municipio

La noche es cada vez más luminosa y eso es un problema. Al igual que el ruido, residuos o gases atmosféricos son considerados contaminantes medioambientales, la iluminación nocturna también está catalogada como tal y así lo recogen distintas normativas a nivel nacional e internacional. Se trata de una contaminación que no deja residuos físicos pero que, alargada en el tiempo, conlleva problemas como insomnio, fatiga, ansiedad o incapacidad de concentración entre otros muchos.

Las consecuencias negativas que genera esta contaminación no solo se limitan al lugar donde se produce la iluminación artificial -poblaciones, polígonos industriales, áreas comerciales o carreteras-, sino que estas se difunden por la atmósfera y  se expanden decenas de kilómetros. Entre los efectos negativos de ésta destacan:

  • Energéticos y de sobreconsumo. Casi el 90% de las instalaciones de alumbrado presentan sobreiluminación y, por tanto, generan sobreconsumo.
  • Sobre nuestra salud. El exceso de luz en horas nocturnas puede generar insomnio, estrés, fatiga, diabetes, alteración de los ritmos circadianos…
  • Sobre la biodiversidad. El 65% de las especies tiene hábitos nocturnos, es decir, que precisan la oscuridad para sobrevivir. La introducción de la luz nocturna artificial está reduciendo las horas de oscuridad natural con el consiguiente desequilibrio en los ciclos vitales en la biodiversidad.
  • Sobre la investigación científica: dificultades para la Astronomía y Astrofísica y la pérdida en general de la percepción del Universo a gran escala.
  • Pérdida del patrimonio cultural que es el cielo nocturno estrellado.

Una tecnología adecuada para iluminar de forma justa, eficiente y responsable, es la tecnología LED que mejora día a día sus prestaciones. Pero, además de utilizar luminarias responsables y eficientes, es necesario poner en marcha una serie de actuaciones ambientales sostenibles, entre las que se pueden destacar:

  • Control del flujo luminoso directo (¿qué iluminar?). Utilizar únicamente luminarias sin emisión hacia el hemisferio superior en posición de instalación.
  • Control del flujo luminoso indirecto (¿cuánto iluminar?). Considerar los niveles de iluminación de seguridad recomendados por los organismos luminotécnicos internacionales como máximos: Instituto Astrofísico de Canarias (IAC) o la Comisión Internacional de Iluminación (CIE).
  • Elección de lámparas adecuadas (¿con qué iluminar?). Utilizar las lámparas de mayor eficacia luminosa del mercado y de menor impacto ambiental por su rango espectral.
  • Optimización del proyecto luminotécnico (¿cómo iluminar?). A igual nivel de iluminación, utilizar la instalación de menor consumo, máxima relación interdistancia-altura de las luminarias y menor coste de mantenimiento.
  • Gestión inteligente del alumbrado (¿cuándo iluminar?). Instalar centros de telecontrol del alumbrado con dispositivos de estabilización de la corriente, de encendido y apagado, así como de reducción del flujo luminoso para las horas de menor tránsito.

Marwen Ingeniería ha aportado su gran experiencia en mejorar la eficiencia del alumbrado público a más de 50 municipios, realizando trabajos de Plantes de Optimización Energética y sustitución de luminaria convencional a LED.

Mediante el empleo de una tecnología adecuada podemos aumentar la protección del cielo nocturno de tu municipio y, con ello, reducir el impacto medioambiental. Las nuevas posibilidades tecnológicas abren nuevas vías para mejorar la eficiencia y favorecer el ahorro energético. De esta forma emplearemos menos energía, veremos mejor, conseguiremos una mayor calidad de vida y preservaremos el medio nocturno para el disfrute de todos los habitantes de La Tierra y también, de las futuras generaciones.

Foto: Freepik

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