LA TELEGESTIÓN, SI EL CONOCIMIENTO ES PODER, EL SABER DÓNDE Y CÓMO ES AHORRO

LA TELEGESTIÓN, SI EL CONOCIMIENTO ES PODER, EL SABER DÓNDE Y CÓMO ES AHORRO

No es ningún secreto que la capacidad adquisitiva de una persona, o el aumento de los ingresos de una empresa está directamente relacionada con la disminución de los gastos globales de la actividad que desarrolla y su capacidad de ahorro.

Tras los nuevos máximos históricos del coste de la energía eléctrica, alcanzando los 92 € el megavatio hora, muchos han empezado a preguntarse, si no lo han hecho ya, cómo reducir el coste del uso de la energía final. En la mayoría de las ocasiones utilizando técnicas generales que no consiguen los resultados esperados, porque al igual que las personas, no hay dos consumos iguales.

A las preguntas de ¿Por qué tanto? O ¿En qué estamos gastando la energía? E incluso ¿Por qué aumentan los gastos de mantenimiento? La respuesta siempre es la misma, depende de los hábitos de consumo, de la producción, de cambios significativos en las instalaciones,incidencias, pero nadie sabe con certeza la cantidad que puede atribuirse a cada una de las causas y por ende, qué técnicas, actuaciones o soluciones aplicar.

La Telegestión, es un conjunto de productos basados en tecnologías informáticas y de telecomunicaciones que nos permite aumentar el control y la gestión de los consumos energéticos en las instalaciones a distancia.

Es evidente que la implantación de este sistema permite numerosas aplicaciones y ventajas, pero en esta ocasión nos centraremos en cuatro de ellas existentes independientemente del tipo de consumo o instalación

  1. ¿Cuánto consumo?

Para saber dónde comenzar a ahorrar lo primero que debe hacerse es conocer cuánto se consume y por qué; Actualmente se hace con la facturación eléctrica, a mes consumido, a mes pasado, y como suele ocurrir con todo lo que ya ha acontecido, no se puede actuar sobre ello, es tarde.

Gracias a la telegestión, se puede conocer el consumo instantáneo y prever posibles variaciones del mismo, anticipándose a gastos innecesarios o consumos anómalos que repercutirán directamente en la eficiencia de nuestra instalación. Así mismo permite la posibilidad de una adaptación óptima de nuestra tarifa.

La posibilidad de analizar la curva de carga en tiempo real de nuestras instalaciones, nos permite conocer por qué estamos consumiendo una determinada cantidad de energía y si ésta se adecua a las necesidades reales de la misma.

  1. ¿Consumo más lo de lo necesario?, ¿Consumo adecuadamente?

Los consumos “fantasma”, aquellos no deseados que se producen bien por mal funcionamiento de las instalaciones, o bien por mal uso de las mismas, suponen gastos innecesarios. Gracias a la monitorización del consumo, dichas anomalías de funcionamiento pueden detectarse y a través de la telegestión comunicarse a mediante alarmas al equipo de mantenimiento, lo que reduce rápidamente los tiempos de respuesta disminuyendo los costes indirectos y evitando posibles incidencias cruzadas al resto de la instalación.

Dichas alarmas pueden programarse según los requisitos de cada instalación permitiendo a los equipos de control, conocer los parámetros de funcionamiento, actuando directamente sobre el rendimiento y la eficiencia de los mismos, permitiendo ajustar los parámetros óptimos de funcionamiento de los equipos.

Las instalaciones consumen por el hecho de existir. Gracias a la telegestión, se puede conocer si ese consumo mínimo es realmente el adecuado y no se están produciendo consumos innecesarios fuera de los horarios de funcionamiento (Equipos que se quedan conectados, olvidos, derivaciones,…), que se traducen finalmente en un aumento del gasto económico con beneficio nulo.

  1. ¿Cuáles son nuestros hábitos de consumo?

El hábito de consumo determina cómo utilizamos la energía; Si bien un gran porcentaje, generalmente en sistemas productivos, dependen de la maquinaria, e instalaciones, otro, se destina a sistemas secundarios como climatización, iluminación, etc… que dependen directamente de los usuarios.

Sistemas de climatización o iluminación fuera de horas de trabajo o utilización, excesivo uso de los sistemas, derroches energéticos, olvidos,… inciden directamente en el consumo total. Una concienciación de los usuarios permite obtener ahorros rápidos y significativos.

Una correcta interpretación de los datos obtenidos a través de la telegestión, puede determinar si dichos hábitos son adecuados, facilitando la elección de estrategias en materia de eficiencia.

  1. ¿Costes administrativos?

Los datos monitorizados permite reducir los costes de gestión, gracias a la modificación telemática de los parámetros de consumo, así como la obtención y previsión de la factura total, permitiendo reducir los costes administrativos y los tiempos de espera, así como facilitar la previsión de costes.

La telegestión es indudablemente un paso a la automatización, que permitirá no sólo un mayor control y gestión de nuestras instalaciones, también un aumento de la eficiencia energética y disminución de la demanda energética.

La disminución del coste económico de nuestro consumo por medio de la eficiencia es sólo una de las ventajas, dada la creciente importancia de las emisiones de CO2 a la atmósfera, el aumento del control y gestión de nuestras instalaciones repercute directamente disminuyendo las emisiones derivadas del consumo energético.

 

 

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